River sigue su marcha de la mano del Chacho Coudet, con el quinto triunfo consecutivo (con el 2-0 de ayer) y espera el Superclásico del domingo con el ánimo en alza, más allá de que primero tendrá el duelo copero con Carabobo. Racing sufrió otro cachetazo y sin dudas la derrota en el derbi de Avellaneda lo golpeó. Luego de un buen comienzo, cometió muchos errores en defensa, se lo vio nervioso, luchando más que jugando y quedó en Rojo... Sí, pero en Marcos Rojo, que falló de manera grosera en el primer gol de River y luego en el segundo tiempo fue expulsado por un golpe a Martínez Quarta, que seguramente le costará una dura sanción. Con esta segunda derrota en serie quedó afuera de los 8 que clasifican, y el miércoles recibe a Botafogo -sin público-, por la Sudamericana. Hubo muchos silbidos al final, muchos de ellos en relación al segundo gol Millonario, en el final, con otro error del fondo, en este caso, de García Basso.
Racing salió con la intención de asfixiar a River en todo el campo y lo logró. Producto de eso, Solari recibió una mala entrega de Moreno y mano a mano, Beltrán se quedó con la pelota de manera espectacular. Y despues, Maravilla Martínez remató desviado. Cuando la pelota pasaba por Baltasar Rodríguez o Adrián Fernández parecía limpiarse, pero hacer todo a 200 kilómetros por hora quita precisión.
River se veía contenido, y cuando Moreno y Vera pudieron hacer circular el balón, tuvo momentos de dominio. Los movimientos de Subiabre complicaban al fondo rival, y en un centro suyo, Galván le dio bajo tapando Cambeses.
El gol llegó a los 33, luego de un pelotazo desde el fondo, Rojo calculó mal, Colidio se la llevó y mano a mano definió ante Cambeses para el 1-0. Lo que no hizo Solari, lo hizo Colidio… El final de esa etapa fue con River perdiéndose el segundo dos veces de manera increíble (Driussi y Colidio) con todo Racing descontrolado en reclamos al árbitro Sebastián Zunino, por acciones en la que pedían infracciones no sancionadas.
El segundo tiempo no fue tan vibrante como los 45 iniciales. Racing buscó de manera desordenada y a los pelotazos, yendo al choque, y River esperaba agazapado. Apenas se ilusionó con el ingreso del pibe Gonzalo Sosa, que armó un par de acciones interesantes, tuvo una definición por arriba de Maravilla, y un remate de Vergara que tapó Beltrán.
River esperaba con el dedo en el gatillo y cuando quedó con uno más se sintió más cómodo. Lo liquidó a los 46 con un tres dedos de Driussi, para seguir sumando victorias y esperar a Boca de la mejor manera. Racing deberá replantearse su juego y su cabeza...






